El pasado 8 de agosto de 2020 se cumplieron 14 años desde que se celebró por primera vez el Día Internacional del Orgasmo Femenino. Su origen no está muy claro, aunque la historia más extendida tiene su origen en una pequeña región de Brasil. 

El tema del orgasmo (y de la sexualidad en general) está repleto de mitos, sobre todo en el caso de las mujeres. Por eso, os traemos algunos de los más conocidos. ¿Cuáles has escuchado?

¿Cuáles son los mitos sobre el orgasmo femenino?

Un mito, como puedes leer en nuestra entrada sobre los mitos de la lactancia, es una alteración validada de la realidad. Es decir, son creencias falsas que distorsionan la realidad, pero que se toman como verdaderas. 

En el caso de la sexualidad, sobre todo de lo que atañe a las mujeres, hay más mitos que información contrastada. Por este motivo, en porNOhablar hemos señalado algunos de los más conocidos y los hemos contrastado con numerosos especialistas.

Sin orgasmo no hay placer

La idea de que si no se llega al orgasmo no se obtiene placer, claramente es falsa. Una relación sexual puede ser totalmente placentera sin alcanzar el clímax. De hecho, hay algunas prácticas que tratan de evitar el orgasmo lo máximo posible.

Un ejemplo es el método Karezza. Con él, se busca alargar el “paso previo” al orgasmo, es decir, el periodo de excitación. Según Mamen Jiménez, psicóloga y sexóloga, “en esta fase se produce una prolongación de las sensaciones y cambios que veníamos experimentando de la anterior, la excitación. Es decir, nos excitamos más y más”. En resumen, es una forma de alargar ese momento de “tengo el orgasmo muy cerca”, pero no llegar del todo para aumentar el placer.

No hay por qué seguir este método, pero sí hay que tener claro que el orgasmo no es el fin de toda relación sexual. Si llegas, ¡FELICIDADES! Y si no llegas, pues ya tienes una “excusa” para volver a intentarlo 😉

El orgasmo tiene fecha de caducidad

Para nada. Hay una creencia muy extendida de que la sexualidad de la mujer termina cuando llega la menopausia. Es totalmente falso. Aunque, en algunos casos, la lubricación es menor, no hay nada que no se pueda solucionar. El deseo sigue existiendo, se sigue sintiendo placer a cualquier edad y se puede disfrutar del sexo sin importar lo que ponga en tu DNI.

Aún así, si crees que hay algún problema que te impida tener relaciones sexuales placenteras, lo mejor es que acudas a un especialista. Y esto tampoco depende de la edad.

 

Coitocentrismo

Como ya hemos dicho, la sociedad actual tiene un gran problema a la hora de tener relaciones sexuales. Suelen centrarse en la penetración vaginal, cosa que no está mal, pero que tampoco está bien.

La penetración estimula a ambas partes a la vez, pero no es la base de toda relación sexual. De hecho, no hace falta para conseguir un orgasmo (ni para hombres ni para mujeres). 

Tal y como expone Rocío R. Gavira (2018) en El coitocentrismo: la obsesión por la penetración durante el sexo: “En esta tendencia, el coito tiene tal protagonismo que la penetración se considera lo más importante de la relación sexual, la unión de los genitales es imprescindible, la única vía para alcanzar el orgasmo y, ojo, cuando el hombre eyacula, termina la función. ¡Error! ¿Y ellas qué? ¿Se quedan a medias?

Este mito está unido también al de los preliminares y al de los diferentes “tipos de orgasmo”, de los que hablamos más adelante.

Preliminares

El gran mito de los mitos. ¿Qué son los preliminares? Pues es algo que, según la psicóloga y sexóloga Arola Poch, no existe. “Preliminar es aquello que antecede o se antepone a la acción, que prepara para lo importante. Para que nos entendamos, son como los teloneros de un concierto de nuestro grupo de música favorito. Con ello implícitamente estamos diciendo que lo importante de un encuentro sexual es el coito y lo demás son prácticas previas para preparar el asunto. Con esta idea, los juegos eróticos no se valoran lo suficiente, pudiendo ocurrir que se pase por ellos como un mero (y rápido) trámite para llegar al objetivo ansiado. Como quién aguanta al telonero pero está pensando en que acabe para que empiece lo bueno”.

En nuestra opinión (sin ser nosotras especialistas ni nada de eso), los preliminares sí existen, pero están mal conceptuados. Tenemos la idea de que todo lo que no sea penetración, es preliminar. En ella, se incluye (erróneamente) el sexo oral o el uso de juguetes como “antecedente” de una relación sexual. 

Esto supone un problema, en mayor porcentaje, para las mujeres (y las personas con vulva, en general). ¿Por qué? Muy simple. Como hablábamos antes, el órgano que más placer proporciona es el clítoris, pero en su parte externa (lo que se ve). El Punto G o Zona G es una prolongación de ese órgano, por lo que también da placer, pero se siente algo menos. 

La penetración vaginal estimula esa zona, por lo que también se puede llegar al orgasmo a través de ella. Sin embargo, es la parte externa la que concentra una mayor cantidad de terminaciones nerviosas. Mediante el sexo oral, se estimula directamente esa zona, por lo que la mujer siente más placer con él y puede llegar al clímax antes.

Si entendemos esto solo como parte de los preliminares, como un paso previo al sexo, estaremos olvidando una parte muy importante de las relaciones. Además, se puede entorpecer o, incluso, retrasar el orgasmo de la mujer. 

El tamaño importa

La penetración vaginal estimula esa zona, por lo que también se puede llegar al orgasmo a través de ella. Sin embargo, es la parte externa la que concentra una mayor cantidad de terminaciones nerviosas. Mediante el sexo oral, se estimula directamente esa zona, por lo que la mujer siente más placer con él y puede llegar al clímax antes.

Si entendemos esto solo como parte de los preliminares, como un paso previo al sexo, estaremos olvidando una parte muy importante de las relaciones. Además, se puede entorpecer o, incluso, retrasar el orgasmo de la mujer. 

Juguetes sexuales vs. personas

Muchas personas piensan que los juguetes sexuales solo sirven para cuando estamos solos, pero esto no es así. De hecho, hay una gran variedad de juguetes sexuales diseñados para parejas. Pero no solo eso, sino que se piensa que su uso “frecuente” hace que nos acostumbremos a ellos y dejemos de buscar el contacto sexual con las personas

Esto va unido a la creencia de que mientras más orgasmos tengamos, menos ganas de sexo tendremos. ¿Y de dónde deriva esto? ¡Sorpresa! De la idea de que la masturbación está mal. Si no tenemos información sobre ella, seguiremos considerándolo un tema tabú. De esta forma, el placer sexual (y, sobre todo, el femenino) seguirá estando “oculto”. Es necesario que se ofrezcan herramientas que proporcionen información veraz y contrastada por expertos en el tema para evitar la desinformación social.

 

Tipos de orgasmo

Este mito es uno de los que menos claros están. La creencia de que las mujeres tienen varios tipos de orgasmos deriva de la teoría de Freud, quien diferenciaba a las mujeres en “maduras” e “inmaduras”.

Una mujer inmadura, según Freud, es aquella que tiene orgasmos clitorianos, es decir, de la parte externa o visible. La mujer madura, por el contrario, es quien consigue orgasmos vaginales. Esta teoría pierde todo el sentido si recordamos lo que hablábamos antes: la zona G es una prolongación del clítoris.

Por este motivo, no podemos hablar de orgasmos clitorianos o vaginales, sino de ESTIMULACIÓN en distintas zonas.

La razón principal de la existencia de todos estos mitos sobre la sexualidad femenina (y las relaciones sexuales, en general), derivan de una mala o nula educación sexual. La falta de información veraz, contrastada y validada por expertos no hace que no sepamos nada sobre sexo, al contrario. 

En el caso de los más jóvenes, que también tienen acceso libre a Internet, buscarán esa información que no se les ha dado de cualquier otra forma. Según varios estudios y expertos, el recurso principal al que acudirán será a la pornografía. La edad media de acceso al porno se sitúa en los ocho años (3º de primaria). ¿Esto quiere decir que todos los niños con 8 años ven porno? No ¿Que hay niños que con 15 no lo habrán visto? Sí, pero también niños con 6 que sí. 

La información que no se les proporcione a través de medios fiables, como es el colegio con talleres con profesionales, la encontrarán en la red. Y esa información no es siempre veraz, lo que les creará imágenes falsas sobre la realidad de la sexualidad.

¿Y tú? ¿Conocías estos mitos? ¡Cuéntanoslo!

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